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sábado, 24 de marzo de 2012

LA PROFECÍA AUTOCUMPLIDA

Todos los profesores, en los primeros días de clase se hacen una idea de sus alumnos(as) que puede ser variable, pero si la idea es que tiene posibilidades de éxito, crea expectativas y trasmite esa idea de forma implícita, y se manifiesta en un comportamiento que percibe el alumno. El profesor actúa como un elemento determinante de la motivación o desmotivación hacia el aprendizaje. El alumno o alumna percibe la actitud del profesor o profesora y esto influye en el nivel de autoestima y en el refuerzo que va a ser capaz de realizar para enfrentarse a una tarea.

Se ha demostrado en diversas investigaciones que cuando un profesor piensa que un alumno puede avanzar poco, le exige poco y el alumno responde a sus expectativas en la manera en las que las recibe: si los demás esperan poco de él, dará poco. De esta forma surge "la profecía autocumplida". El profesor acierta con su primera impresión pero es que ha sido él mismo el que ha provocado el resultado al mantener inconscientemente una actitud poco apropiada.

Esta situación se puede extrapolar a la figura de los padres. Cuando los padres asumen la idea de que sus hijos pueden dar más de sí mismo, que es inútil para cierta tarea, o cualquier otra impresión negativista, sin darse cuenta está provocando en el niño(a) unas conductas que tiene justificadas de antemano, inhibe su desarrollo puesto que al no esperar más no existe motivo de esfuerzo o de superación por parte del niño(a).

SOLUCIÓN. Debemos ser conscientes de este hecho y evitarlo en la medida de lo posible. Debemos intentar luchar cada días y no conformarnos con nada, siempre exigir más pero teniendo cuidado de hacerlo con amor, de reconocer los avances obtenidos y de que las exigencias se presenten de forma gradual y acorde con el nivel actual del desarrollo del alumno y respetando sus estilos y ritmos de aprendizaje.

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